Tras el ayuno del Día del Perdón, la comunidad judía conmemora Sucot, denominada la Fiesta de las Cabañas.

Esta festividad, la cual manifiesta y promueve la unión y armonía del pueblo judío, comenzó la noche del domingo 9 y finalizará en el anochecer del martes 18 de octubre con Simjat Torá, la alegría por tener escrita la Palabra de D-s.

Para destacar el especial significado de esta conmemoración, el Superior Rabinato de la República Argentina emitió un mensaje. Éste recuerda la importancia de honrar el camino que recorrieron nuestros antepasados por el desierto tras la salida de Egipto, y no olvidar que “aquello que nos protege y nos mantiene unidos como pueblo es la fortaleza espiritual procedente de la providencia divina”.

“Salimos del Día del Perdón en el que D-s nos absolvió de nuestros errores cometidos, y en el que nos acercamos a D-s recuperando la armonía entre el Creador y la humanidad”, expresó el rabino Eliahu Hamra, secretario general del Superior Rabinato.

“Ahora estamos en las vísperas Sucot, la fiesta de las cabañas. Una festividad en la cual salimos de la seguridad otorgada por nuestros hogares habituales para vivir durante 7 días en la Sucá, una morada precaria. Esto nos recuerda que quien nos protege, cuida y alberga es la conexión divina con nuestra parte espiritual y no el aspecto material”, agregó.

“Este precepto conmemora la protección de D-s, con su divina presencia durante los 40 años de peregrinación en el desierto, desde la salida de Egipto hasta la llegada a Israel, la tierra prometida. Su cumplimento que incluye vivir, comer, dormir y pasar el mayor tiempo posible dentro de la Sucá, posee la singularidad de incluir todo nuestro ser”, resaltó el rabino Hamra.

“De esta forma, reconocemos que la fuerza de nuestro pueblo está dada por nuestras tradiciones, las fuentes sagradas y la espiritualidad, en lugar de las condiciones materiales”, advirtió.

“Otro precepto que cumplimos en la festividad de Sucot es la asistencia a las sinagogas con los Arbaat HaMinim, las cuatro especies tradicionales asociadas a esta festividad. Ellas son el Etrog (cidro), el Lulav (frondosa rama de palmera datilera), los Hadasim (ramas de mirto) y las Arabot (ramas de sauce).”

“De acuerdo con la Cabalá, las cuatro especies por sus respectivas formas simbolizan las partes constitutivas del ser humano. El Lulav representa la columna vertebral; el Etrog, el corazón; los Hadasim, los ojos, y las Arabot, la boca. Esta simbología nos recuerda que debemos servir a D-s con todo nuestro ser y en armonía, entre nuestras acciones, palabras y emociones”, señaló el rabino Hamra en su mensaje.

“Unamos estas cuatro especies con nuestras manos y acerquémonos a las sinagogas para cumplir con este sagrado precepto, comprendiendo que esta fiesta nos convoca a reunimos con todos nuestros seres queridos en la Sucá. Nuestra fuerza reside en la espiritualidad y el pueblo judío es una gran familia. Vivamos estos días especiales sintiendo la fuerza divina que nos acompaña y nos protege”, concluyó el rabino.