Desde hace nueve años y a través de la música, AMIA lleva adelante un gran proyecto de inclusión social. Se trata de la Orquesta Infantil y Juvenil “Arnoldo Fiedotin”, de la que forman parte hoy setenta niños, niñas y adolescentes de diferentes procedencias, nacionalidades y religiones. Junto con sus profesores, ellos demuestran en cada clase y en cada ensayo que la convivencia en la diversidad es posible y que el espacio de aprendizaje se vuelve aún más beneficioso.

“La orquesta está integrada por alumnos y alumnas que viven en zonas muy castigadas, ubicadas en distintos barrios de la ciudad y del Gran Buenos Aires. También participan hijos e hijas de familias destinatarias del Servicio Social de AMIA”, indicó Corina Lang, coordinadora del área de Infancia de la entidad.

“Se trata de un proyecto socioeducativo que no solo enseña lenguaje musical o cómo se ejecuta un instrumento. Quienes integran la orquesta perciben este espacio como una experiencia transformadora, en la que se aprende en grupo a convivir y compartir”, aseguró.

Desde que se decretó la pandemia, la orquesta -que es dirigida por Rodrigo González Jacob- se adaptó a la virtualidad y no detuvo su marcha. Por mail, WhatsApp, teléfono de línea, o por Zoom, de acuerdo con los recursos disponibles en cada casa, los alumnos siguieron con sus clases.

La continuidad en la formación musical fue posible gracias a que la institución permitió, en el momento en que se dictó el aislamiento obligatorio, que los chicos retirasen del edificio donde ensayaban los instrumentos para poder seguir aprendiendo.

“Llamamos a cada familia y pedimos que firmasen el retiro de cada elemento y que se comprometieran con su cuidado. Fue una manera de enseñar a asumir responsabilidades y de aportar entre todos para que el proyecto pudiera seguir adelante”, señaló Corina Lang.

Durante el confinamiento, no solo no se interrumpieron las clases, sino que se sumaron más alumnos y se organizaron conciertos y audiciones online.

“Fuimos invitados a participar de varios festivales, como la Semana de Arte de la Escuela ORT”, ejemplificó la coordinadora del área de Infancia de AMIA. “También presentamos nuestro proyecto como modelo de música e integración social en las jornadas de Vinculación con la Comunidad que organizó la Universidad Nacional de Arte”.

El proyecto de la orquesta forma parte de los programas sociales que AMIA lleva adelante para garantizar derechos esenciales y promover una mayor calidad de vida a la población más vulnerable.

Para honrar la memoria de quien fuera un ejemplo de filantropía y solidaridad, la Orquesta Infantil y Juvenil de AMIA lleva el nombre del doctor Arnoldo Fiedotin. “Sus familiares han sido y son un pilar fundamental para el crecimiento de la orquesta. Gracias a su contribución, los alumnos cuentan con una gran variedad de instrumentos que les permiten realizar una práctica efectiva en las clases”, remarca Fanny Kohon, directora del área de Programas Sociales de la institución.

Desde su gestación, la orquesta ha crecido en calidad musical y cantidad de integrantes, así como en variedad de instrumentos: cuerdas, vientos y percusión.

La Orquesta de AMIA va en camino a cumplir su primera década transitando un camino de expresión artística e integración social en la que se enseñan y transmiten valores esenciales: disciplina, esfuerzo, perseverancia, compañerismo, solidaridad y respeto.  Una música que todos queremos escuchar.