Ariel Eichbaum

“Tengo el inmenso orgullo de ser el presidente de AMIA en un momento histórico. La institución madre de la comunidad judía argentina está celebrando sus primeros 125 años de vida y lo hace en total plenitud”. Con estas palabras, el presidente Ariel Eichbaum, inició su discurso en la Cena Anual de la institución, “un encuentro donde celebramos la solidaridad”, destacó.

“Somos una comunidad profundamente agradecida a esta tierra que recibió con inmensa generosidad a nuestros antepasados, que huían de diferentes rincones de Europa, expulsados por las persecuciones religiosas, las guerras y el hambre”, aseguró en otro tramo de su exposición.

“Esos miles de hombres y mujeres descendieron de los barcos cargando muy pocas pertenencias, pero muchas esperanzas de encontrar un rincón en el mundo donde establecerse para desarrollarse y ver crecer a sus hijos en paz. Argentina se ha constituido en un verdadero ejemplo de convivencia pacífica en la diversidad. Podemos sentirnos orgulloso de este logro”.

“Entendemos el concepto de “Reparar el mundo” como un mandato, un llamado a hacernos responsables los unos por los otros”, continuó Eichbaum. “Una visión de justicia social, ética y moral, que guía todas las acciones”.

“No podemos olvidar que cada uno de los que estamos hoy acá somos verdaderos privilegiados y tenemos la obligación de priorizar nuestra atención a los más desfavorecidos,” expresó el titular de la AMIA.

Más adelante remarcó: “AMIA demuestra, con sus 125 años de historia, que a partir de la humildad, la escucha y el diálogo, se puede trabajar con todos, porque el bien común es el objetivo superior. Son valores y principios que, sobre todo en estos momentos, deseamos fervientemente que los líderes nacionales adopten con verdadera vocación”.

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