Publicado el: 08/08/2011

Tisha B’Av – El dolor, el luto y el ejercicio de una memoria creativa

Tisha B’Av, marca el final de un período de tres semanas del luto durante las cuales los judíos recordamos una serie de acontecimientos que condujeron a la conquista de Jerusalem, por parte el Imperio Babilónico y a la destrucción del primer templo (586 A.E.C.).

En una llamativa coincidencia el 9 de Av, unos 600 años más tarde (70 E.C) los romanos irrumpieron a través de las debilitadas defensas de la ciudad de Jerusalem, profanaron el Bet Hamikdash, lo destruyeron y comenzó el largo período del exilio de nuestro pueblo, fuera de las fronteras de Israel.

Tisha B’Av constituyó desde entonces, en el calendario hebreo y para cada judío conciente de su pertenencia a una nación “desterrada”, el día de luto nacional más profundo y desgarrante. El día en el que año tras año volvíamos a vivir el sino trágico del desarraigo y el exilio.

Hoy, 2597 años después de la destrucción del Primer Templo y 1941 años después de la destrucción del Segundo Templo, no somos más exilados, porque nuestro pueblo, nuestra gente, nuestras familias, han retornado a la tierra de Israel y allí han construido y se han reconstruido.

Nuestro mundo ha cambiado, nuestras necesidades han cambiado y quienes vivimos fuera de Israel lo hacemos por propia elección.

En esta circunstancia, y en vísperas de este Tisha B’Av, deberíamos capitalizar el “largo día en el que recordamos todos los males que le han sucedido al pueblo”  en un día en el que podamos reflexionar acerca de que a pesar de todos los reveses, las luchas, las pérdidas y profundos sufrimientos, hemos superado como “colectivo” – los judíos que vivimos en la diáspora y quienes lo hacen en Israel - gran parte de los obstáculos que tuvimos ante nosotros.

Nuestra existencia como Pueblo está ligada obviamente al espíritu de nuestra gente.

Necesitamos descubrir nuevas maneras de transmitir no sólo los reales motivos de luto, sino el optimismo que motorizó en cada época la búsqueda de nuevas respuestas o nuevos horizontes. Necesitamos descubrir la trayectoria a través de la cual podamos ayudar y ayudarnos a apreciar todo lo que como Pueblo hemos logrado.

Una conmemoración auténtica de Tisha B’Av  puede ayudarnos en esta tarea.

Una conmemoración en la que cada generación inscripta en la historia de nuestro Pueblo, tenga un lugar en la memoria.

Una conmemoración en la que renovemos nuestro compromiso con el legado de nuestros antepasados.

Una conmemoración en la que podamos resignificar el dolor y el luto y transformarlos en memoria, memoria que motoriza un hacer comprometido con nuestra gente y nuestra tierra.


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