Publicado el: 24/02/2011

Purim

Purim no es solamente disfrazarse y hacer ruido para que no se escuche el nombre del malvado Hamán durante la lectura del Libro de Ester. Se trata, sin duda, de una de las fiestas que mejor simbolizan, por un lado, la lucha de un pueblo por su libertad, por su derecho a seguir siendo él mismo y por otro, de la permanente búsqueda de un mundo mejor, contra las tiranías de cualquier signo.

La festividad de Purim es simbólica de nuestra recurrente victoria sobre los intentos genocidas que la judeofobia ha perpetrado contra nosotros.


Purim
ha sido, desde siempre, una fiesta popular entrañable para todos los judíos. Aun aquellos indiferentes a las festividades tradicionales, reciben la de Purim con beneplácito y le dedican ágapes, festejos y representaciones dramáticas. Tal vez esto se deba al hecho de ser Purim una fiesta referida a la existencia misma del pueblo judío. Ella nos recuerda de qué manera los judíos lograron evitar una catástrofe y mantenerse unidos en momentos de grave

peligro. En esas circunstancias, el pueblo entero aunó esfuerzos, apartó la desgracia y se sobrepuso al enemigo que pretendía “lehashmid, laharog ul-abed” (“exterminar, quitar la vida y llevar a la perdición”).

LA HISTORIA

Esta hermosa y querida fiesta figura en la Biblia en el Libro de Ester y se festeja el día 14 del mes de Adar (en 2011 del calendario gregoriano, la fecha es el martes 20 de marzo).

La acción y la historia transcurren en Persia, luego de la destrucción del Templo del Rey Salomón por Nebucodonosor, Rey de Babilonia y de que los persas hayan conquistado el Imperio Babilónico, durante el primer exilio judío en esas tierras.

Es la historia siempre verdadera y siempre precisa del antisemitismo*1. Aquí aparece el gran teorizador del odio al judío, es Hamán, ministro del extraño y torpe Rey Ajashverosh (Asuero), que aconseja a su amo exterminar a los hijos de Israel, por el solo hecho de ser distinto; con diferentes costumbres y convicciones.


El rey es ridiculizado por cuanto sólo un tema le obsesiona: despedir mujeres, tomar mujeres nuevas; y en el ínterin está dispuesto a firmar cualquier decreto.

Entra en escena Ester, la de estirpe hebraica, enviada por su tío Mordejai¸ enamora al rey y luego logra salvar al pueblo judío y eliminar a Hamán.


Purim significa
“suertes”. Se echó a suerte la fecha en que los judíos debían ser exterminados. Era lo único respecto de lo cual (irónicamente se nos sugiere), cabía dudar: la fecha. Respecto a la matanza en sí, no cabía duda ni vacilación alguna. La suerte cayó sobre el 14 de Adar.

FERVOR POPULAR

Purim gozó y sigue gozando del fervor popular. Como si se siguieran los pasos de los relatos bíblicos, este también pleno de comicidad, con derroche de vinos y banquetes, esta fiesta invita al judío a beber hasta casi la embriaguez.


El tema dio para representaciones populares de tonos jocosos (
“Purim-Shpiln”) y burlas varias.

De las antiguas comedias que se hacían en honor a Purim se pasó a los disfraces y bailes; en los últimos tiempos han tomado particular vigencia.


Es costumbre en esta fiesta comer masitas triangulares rellenas de amapola u otros dulces llamadas
“Hómen tashn” (bolsitas de Hamán) u “Oznei Hamán” (orejas de Hamán).

Existen cuatro preceptos (“mitzvot”) propias de Purim:

1- Lectura en público del libro bíblico de Ester, durante el cual se acostumbra a hacer ruido cuando el lector menciona el nombre de Hamán, para borrar su recuerdo.

2- “Mishlóaj manot”: regalo de alimentos (por lo menos de dos tipos, que se envían a amigos y conocidos).

3- “Matanot la-evionim”: regalos a, por lo menos, dos pobres.

4- Organizar una comida festiva, que se acostumbra a hacer luego del medio día, en la que se bebe mucho vino.

SIGNIFICADO ACTUAL

Más aún que en épocas pasadas, tiene Purim para nosotros hoy, después de la ”Shoá” (el Holocausto), con el exterminio masivo de judíos en el continente europeo, y asimismo, luego de la instauración del Estado de Israel, las declaraciones y acciones del actual Presidente de Irán y el movimiento Hamas, un significado trascendentalmente actual.


Con su historia dramática de los tiempos antiguos, esa festividad nos transmite un mensaje: que los judíos no deben desesperar en tiempos de catástrofe, cuando la amenaza de aniquilamiento pende sobre sus cabezas; que, como reza el
Libro de Ester, “révaj vehatzalá iaamod laiehudim”: “vendrá alivio y salvación para los judíos”; que los Hamán terminarán en la horca y los judíos tendrán “orá vesimjá vesasón vikar” (“luz y alegría, regocijo y honores”), como lo expresa el mismo libro. Eso seguramente se va a cumplir, pero nosotros no debemos dejar de hacer lo nuestro.

¡Jag Sameaj!

Artículo escrito por Moshé Korin, director del Departamento de Cultura de AMIA


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