Publicado el: 30/08/2018

Keber Israel

Tengo el agrado de dirigirme a Ud., a fin de elevar a su conocimiento lo que establece la religión judía, según lo que dictamina la Biblia y el Código de Leyes Judío, en cuanto a la gran importancia de inhumar el cuerpo de un individuo de origen hebreo en un Cementerio Comunitario.

Encontramos referencias directas sobre el asunto en el Antiguo Testamento:
A. Una de ella, sucede cuando fallece nuestra matriarca Sara, donde se relata detalladamente que su esposo, el patriarca Abraham, adquirió especialmente un terreno para que sea enterrada allí su mujer y el resto de su familia, como dice el versículo: “Extranjero y forastero soy entre vosotros; dadme propiedad para sepultura entre vosotros, y sepultaré mi muerta de delante de mí [...] interceded por mí con Efrón hijo de Zohar, para que me dé la cueva de Macpela, [...]. Después de esto sepultó Abraham a Sara su mujer en la cueva de la heredad de Macpela al oriente de Mamre, que es Hebrón, en la tierra de Canaán“. (Génesis, CAP XXIII)
B. Otra referencia sobre este asunto, es expuesta cuando se relata los últimos momentos en la vida de nuestro patriarca Jacob, que solicita encarecidamente a su hijo José, en esa entonces Virrey de Egipto, que su cuerpo descanse con sus antepasados, como dice el versículo “[...] Te ruego que no me entierres en Egipto. Cuando duerma con mis padres, me llevarás de Egipto y me sepultarás en el sepulcro de ellos”. José prometió hacerlo, pero Jacob no estaba satisfecho con esto; 

le pidió que le jurara solemnemente que lo enterraría junto a sus padres en la cueva de Macpela [...]”.  (Génesis, CAP XLVII)

Por otro lado, Hallamos referencias directas sobre esta cuestión en el Código de Leyes judío y en las explicaciones bíblicas de nuestros sabios, donde se concluye lo siguiente:

· Según el Código de Leyes, existe una prohibición de que una persona judía sea enterrada junto a otro individuo de origen no judío (Tratado de Yoré Deha Cap 362, Inc. 5)



· Asimismo, explican los exegetas Rashi, y  Ran, sobre  una porción del Talmud Babilónico ( Tratado de Guitin 61 A), que existe una prohibición concreta sobre la inhumación de una persona de origen judío con otra , que pertenece a otro pueblo. 
· El entierro tradicional judío  junto a sus antepasados, le da al alma del fallecido un gran consuelo, y le provee la transición necesaria para ingresar a un mundo completamente espiritual. 
· A su vez, origina un beneficio para el cuerpo y el alma del difunto, permitiéndole su  eterno descanso con sus ancestros, de acuerdo a los ritos y mandamientos de la milenaria religión judía.
· Por otro lado, el entierro en un cementerio no comunitario, le causa al alma del difunto un gran perjuicio, evitándole retornar gentilmente a Dios.



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